Hernando de Loaysa: el azulejo de clavo y el Palacio de Velada (Toledo)

 

Azulejo talaverano de cabeza de clavo.


El célebre ceramista del siglo XVI Hernando de Loaysa aprendió el oficio en la órbita de Jan Floris, del cual aprendió a elaborar ferronneries, escenas y azulejos de repetición. No sabemos quién fue el diseñador de unos tipos de azulejos muy peculiares, pero lo cierto es que Loaysa los elaboró en repetidas ocasiones.

Como vimos en el artículo anterior, parece que Hernando de Loaysa realizaba cartones para elaborar obras extensas en menos de un mes, pero además, debido a sus encargos en Valladolid, quedó fuera de los modelos que Felipe II encargó a Jan Floris y Juan Fernández, por lo que pudo centrarse en su propios diseños.

En este artículo nos centraremos en cuatro tipos de azulejos, repetidos en varias obras de Hernando de Loaysa por encargos el obispado de Palencia. Precisamente, algunas obras van acompañadas por los contratos de la época. Estos azulejos son de gran calidad, llegando en muy buen estado de conservación hasta nuestros días.

Para mostrar la conclusión final, que no es otra que proponer una autoría para la azulejería del peinador del Palacio de Velada (Toledo), se ha tomado como base documental la obra de Manuel Moratinos García, que recorrió prácticamente todas las iglesias de Palencia, Ávila, Valladolid, León, Zamora y Salamanca entre los años 2016 y 2021, dando a conocer la riqueza azulejera tanto en catedrales como en humildes ermitas.

Como toda obra cerámica, tiene una historia que contar.






LOS AZULEJOS DE CABEZA DE CLAVO Y DE PUNTA DE DIAMANTE.

Los azulejos de cabeza de clavo y de punta de diamante se llaman así porque imitan los clavos de forja artesanal que decoran las puertas de los hogares de mediados del siglo XVI. 




El azulejo de cabeza de clavo reproduce una pirámide truncada y dividida en cuatro laterales, dos en azul oscuro y dos en blanco ligeramente azulado, contando en su centro con una roseta de ocho pétalos. También recibe el nombre de artesa.

Este tipo de azulejo juega con el claroscuro de la tonalidad del color azul para ofrecer brillos, una técnica italiana que es conocida como "berretino". Al situar el azulejo con el azul oscuro en la esquina izquierda, ofrece un reflejo. 


Azulejo de cabeza de clavo.

El azulejo de clavo se utilizó combinándolo con otros modelos, como veremos, pero en varios altares castellanos se montaron creando cruces de color blanco y azul.

Combinación de azulejos de clavo formando cruces azules y blancas.


De igual manera, el azulejo de punta de diamante imita la cabeza de un clavo y utiliza también la técnica de berretino citada.


Azulejo de punta de diamante.



LAS FERRONNERIES Y LAS GRECAS.

Las ferronneries son un diseño atribuido al belga Cornelius Floris que, en el siglo XVI, realizó composiciones en láminas imitando las labores de forja. Su hermano, el ceramista y pintor Jan Floris establecido en España desde mediados del siglo XVI, adaptó los diseños de su hermano a la mayólica, primero en Plasencia y después en Talavera de la Reina.

Los discípulos de Jan Floris —Hernando de Loaysa y Juan Fernández— utilizaron y desarrollaron estos diseños flamencos en sus obras.


Ferronneries.


Este tipo de ferronnerie sobre azul es de color amarillo. Cuando dobla en sus extremos, deja ver su parte trasera en color blanco. En su interior tiene un espejo ovalado, que también recibe el nombre de perla ovalada o lunetos, y que ofrece brillos en su juego con el claroscuro.

Respecto a las grecas, se trata de series repetitivas cuya función es separar composiciones de azulejos o marcar el final de una composición. Pueden ser de muchos tipos, pero nos centraremos solo en dos: la de ochos y la de ventanillas.

La greca de ochos es similar a una cadena donde, en el interior de los eslabones, hay una roseta de ocho pétalos.


Greca de ochos.

La greca de ventanillas representa arcos, a modo de una U invertida, con reflejos blancos.

Greca de ventanillas.



OBRAS DOCUMENTADAS.

Las obras de Hernando de Loaysa se conocen gracias a los contratos que firmó entre 1580 y 1603, principalmente con familias de la alta sociedad, elaborando una obra reconocible a simple vista debido a la representación de escenas mitológicas en un medallón dorado central.

Nos centraremos en los cuatro tipos de azulejos mostrados —cabeza de clavo, punta de diamante, ferronneries y greca de ventanillas— para localizarlos en las obras documentadas.

Las grandes obras citadas con el medallón dorado central ya incluyen este tipo de azulejos.


Greca de ferronnerie con espejos.
Hernando de Loaysa.
Museo Arqueológico Nacional.


Greca de ochos.
Hernando de Loaysa.
Boijmans Museum.


Azulejos de clavo, y grecas de ochos y de ventanillas.
Hernando de Loaysa.
Museo de Guadalajara.

Además, Hernando de Loaysa también firmó contratos con el obispo de Palencia, Álvaro de Mendoza, justo en la época en que este obispado abarcaba amplias zonas castellanas, antes de crearse la diócesis de Valladolid en 1595. El obispo le encargó la decoración de frontales, peanas y gradas de numerosas iglesias de la diócesis palentina.

Aparece una obra documentada en la población vallisoletana de Langayo, en la iglesia de San Pedro Apóstol, donde quedó recogido el siguiente asiento:


"En el lugar de Langayo a diez y nueve días del mes

de henero de mil y quinientos ochenta y seis años ...

Más pagó a Hernando de Loaysa, maestro de azulejos,

por mandato de su Ilustrísima, veinte y dos mil y setecientos

y quarenta y quatro maravedíes".



Azulejos de clavo y greca de ochos.
Hernando de Loaysa. 1586.
Iglesia de San Pedro Apóstol. Langayo (Valladolid).
Créditos: Manuel Moratinos García.


Azulejos de clavo formando cruces azules y blancas.
Hernando de Loaysa. 1586.
Iglesia de San Pedro Apóstol. Langayo (Valladolid).
Créditos: Manuel Moratinos García.


De la misma época y también en la provincia de Valladolid es la azulejería de la iglesia de San Andrés de la localidad de Torre de Peñafiel, donde el profesor Moratinos atribuye sin reservas esta obra a Hernando de Loaysa. Aquí el ceramista utilizó los azulejos de clavo formando cruces azules y blancas, y grecas de ochos y de ventanillas.

Azulejos de clavo formando cruces azules y blancas, grecas de ochos y ventanillas.
Hernando de Loaysa. c.1586.
Iglesia de San Andrés. Torre de Peñafiel (Valladolid).
Créditos: Manuel Moratinos García.


De igual manera, el profesor Moratinos atribuye a Hernando de Loaysa la azulejería de la iglesia de Santa María Magdalena en la población vallisoletana de Matapozuelos, donde también Loaysa empleó azulejos de clavo formando cruces azules y blancas, junto con grecas de ochos y de ventanillas.


Azulejos de clavo formando cruces azules y blancas, grecas de ochos y ventanillas.
Hernando de Loaysa. 1584.
Iglesia de Santa María Magdalena. Matapozuelos (Valladolid).
Créditos: Manuel Moratinos García.



EL PLEITO DE HERNANDO DE LOAYSA CONTRA EL PÁRROCO DE CASTIL DE VELA (PALENCIA).
Tal fue la cantidad de decoraciones de iglesias que el obispo de Palencia contrató a Hernando de Loaysa que ha quedado documentada una obra para la palentina iglesia parroquial de Castil de Vela, gracias a la cual sabemos que, aunque los contratos los firmaba el obispo, correspondía al párroco el abono de la factura al ceramista.

Y este párroco se negó en rotundo a pagar por los azulejos de Loaysa. Lo habitual era que los azulejeros, además de realizar la obra, se desplazaran al lugar y supervisaran su instalación.

En este caso, Hernando de Loaysa se quedó a la puerta de la iglesia con sus azulejos, dada la negativa del párroco, que quiso utilizar el dinero de los donativos para otras nobles causas.

Así, en 1586 Hernando de Loaysa pleiteó contra el párroco de Castil de Vela por tres frontales de azulejos, según se establecía en el contrato, exigiendo su pago. Al final, el juez estableció que el párroco no tenía obligación de pagar por esta obra contratada por el obispo. Se supone que los azulejos fueron destinados a otra ubicación, desconocida.

El Portal de Archivos Españoles (PARES) custodia los documentos del citado juicio en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid.

Archivo de la Real Chancillería de Valladolid.
Signatura: PL CIVILES, PÉREZ ALONSO (F), CAJA 571,8.


Será difícil dar con aquella obra formada por tres frontales de azulejos. Hay tantas obras anónimas con los rasgos de los cartones de Hernando de Loaysa que su producción podría ser numerosa. Como por ejemplo, este retablo de 1599 que actualmente se encuentra en el Museo Catedralicio de la Catedral de Plasencia, procedente de la ermita de San Lázaro (Plasencia).

Azulejos de clavo, de punta de diamante y ferronneries.
Museo Catedralicio de Plasencia.
Procedente de la ermita de San Lázaro (Plasencia), 1599.
Créditos: A. Urdiales.



OBRAS ATRIBUIDAS A HERNANDO DE LOAYSA.
Hay otras obras que el profesor Manuel Moratinos atribuye, con reservas, a Hernando de Loaysa basándose en que fueron encargadas para iglesias de la diócesis de Palencia, el año de realización, y por conservar azulejos idénticos a los descritos anteriormente.

Tal es el caso de las siguientes obras:

Azulejos de Clavo.
Colegiata de San Luis. Villagarcía de Campos (Valladolid).
Créditos: Manuel Moratinos García.


Azulejos de Clavo y ferronneries.
Convento de Santa Cruz de Comendadoras de Santiago. Valladolid.
Créditos: Manuel Moratinos García.


Azulejos de Clavo, ferronneries y grecas de ochos y de ventanillas.
Iglesia de San Pelayo. Olivares de Duero (Valladolid).
Créditos: Manuel Moratinos García.


Azulejos de Clavo formando cruces azules y blancas, y grecas de ochos y de ventanillas.
Iglesia de San Esteban Protomártir. Amusquillo (Valladolid).
Créditos: Manuel Moratinos García.


Greca de ochos, con flor de ocho pétalos.
Monasterio de Santa María. Valbuena de Duero (Valladolid).
Créditos: Manuel Moratinos García.



Azulejos de punta de diamante.
Iglesia de Santa Juliana. Villarmentero de Esgueva (Valladolid).
Créditos: Manuel Moratinos García.



Azulejo de clavo, ferronneries, y greca de ventanillas.
Iglesia de San Agustín. Capillas (Palencia).
Créditos: Manuel Moratinos García.


Azulejos de clavo formando cruces azules y blancas, y grecas de ochos y de ventanillas.
Museo Diocesano de Arte Sacro. Palencia.
Créditos: Manuel Moratinos García.



MUSEO BOIJMANS VAN BEUNINGEN (Rotterdam, Países Bajos).
De nuevo, buscando posible obra de Hernando de Loaysa, recurrimos a este museo holandés, dado que cuenta con tres obras de Hernando de Loaysa.

En esta ocasión mostramos el siguiente zócalo de azulejos talaverano, que el museo data entre 1580 y 1600, desconociendo su autor.

Este zócalo se encuentra en perfecto estado de conservación. El museo informa que lo adquirió en 1900. Cuenta con azulejos de cabeza de clavo, azulejos de punta de diamante y ferronneries.

Azulejos de cabeza de clavo, punta de diamante y ferronneries.
Museo Boijmans van Beuningen.




LA AZULEJERÍA DEL PEINADOR DEL PALACIO DE VELADA (Toledo).

Esta localidad toledana próxima a Talavera de la Reina cuenta con un famoso palacio del año 1557 que fue residencia del hermano de Carlos III. Actualmente se encuentra en ruinas.

El Palacio de Velada perteneció a los marqueses de Velada desde su construcción hasta 1842, momento en que se vieron obligados a venderlo debido a sus numerosas deudas.

En 1901 lo adquirió el secretario del ayuntamiento, Francisco Resino Moro, que es el abuelo de la esposa del doctor Henche. En los años veinte, la familia del doctor veraneó en el palacio, razón por la cual conocemos historias del palacio en aquella época.

Una de las estancias preferidas era la que actualmente se conoce con el nombre de "el peinador", aunque la familia del doctor Henche solía nombrarla como "el saloncito de los secretos".

Se trataba de una sala abovedada recubierta por azulejos talaveranos donde se escuchaba el silencio. Su uso era para relajarse y disfrutar de la lectura de uno de los numerosos volúmenes de la biblioteca que conservaba el palacio desde el año de su fundación.

Tanto el suelo como las paredes se encontraban completamente recubiertas de azulejos, de tal manera que si una persona susurraba hacia la pared, se escuchaba en la pared del otro extremo de la sala. Las ondas del sonido navegaban a través de la superficie estannífera de los azulejos. Era el lugar de juegos de los hijos del doctor Henche.

La azulejería de esta sala está formada por tan solo los cuatro tipos de azulejos que hemos estado comentando: cabeza de clavo, punta de diamante, ferronneríes, y grecas de ochos y de ventanillas.


Azulejos del Palacio de Velada (Toledo).
Cabeza de clavo, punta de diamante, ferronneríes, y grecas de ochos y de ventanillas.

Debido al deterioro y riesgo de derrumbe del palacio, y con el fin de proteger esta azulejería, el Estado adquirió los azulejos en 1972, para ser instalados y disfrutados hoy día en el Museo Ruiz de Luna.


Azulejos del Palacio de Velada (Toledo).
Cabeza de clavo, punta de diamante, ferronneríes, y grecas de ochos y de ventanillas.


Azulejos del Palacio de Velada (Toledo).
Cabeza de clavo, punta de diamante y ferronneríes.

 

CONCLUSIONES FINALES.

Platón Páramo citó los azulejos del Palacio de Velada en su obra de 1919, donde reconoció que los dueños del palacio le regalaron los azulejos del escudo de armas de los Dávila que, según algunos estudiosos, se encontraba en el centro de la sala del peinador. En dicho documento cita que en el escudo aparece el año de 1611.


Esta fecha puede dar lugar a dos hipótesis: los azulejos fueron elaborados en 1611 o solamente el escudo se elaboró e instaló en 1611, siendo los azulejos anteriores a este año.

Por otro lado, las edades de nacimiento y fallecimiento de Hernando de Loaysa (c.1556 - c.1608) son aproximadas. Se han establecido así según los documentos donde aparece citado. Por ejemplo, se cree que nació hacia 1556 porque el primer documento conservado es de 1576 y se ha supuesto que tendría unos veinte años cuando ya elaboraba azulejos, después de superar el extenso periodo de aprendizaje del sistema gremial. De igual manera, se supone que falleció hacia 1608 porque es la fecha del último documento donde aparece citado.

Sin embargo, a pesar de la incertidumbre sobre las fechas, hay estudios donde estiman que el azulejero vivió varios años más, acompañado de su hija Mencía Suárez y su yerno, el también azulejero, Juan Fernández de Oropesa.

Como hemos visto, Hernando de Loaysa manejaba una técnica de taller que le permitía realizar en pocos días grandes obras, fuera de la influencia de los encargos que Felipe II estaba realizando en Talavera de la Reina, primero a Jan Floris y después a Juan Fernández. Esta independencia permitió a Loaysa la creación de un amplio repertorio, tal como hemos visto en el artículo anterior y a lo largo de este recorrido.

Y esta es la conclusión final, que no podía ser otra que los azulejos del peinador del Palacio de Velada, hasta ahora anónimos, podrían llevar la firma del azulejero talaverano Hernando de Loaysa, bien por elaboración directa, bien por el uso de sus cartones por parte de su yerno, Juan Fernández de Oropesa —bajo la supervisión de Hernando de Loaysa o como homenaje al reconocido maestro azulejero tras su fallecimiento—.



Mis fuentes:
- Moratinos García, Manuel. Estudio de la azulejería de las provincias de Ávila y Valladolid. 2016.
- Moratinos García, Manuel. Estudio y catalogación de la azulejería de las provincias de León, Zamora y Salamanca. 2019.
- Moratinos García, Manuel. Estudio y catalogación de la azulejería de la provincia de Palencia. 2021.




© Septimio Andrés Domínguez.
1 de octubre de 2026.


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