La jarra Cajal del doctor Fermín Muñoz Urra.
Imagen: Legado Cajal.
Durante los primeros años del siglo XX llegaron a Talavera de la Reina nuevos médicos alumnos de Santiago Ramón y Cajal, lo que supuso un aire renovador para la sanidad local. Los doctores Henche y Fermín Muñoz Urra fueron contemporáneos en la ciudad, donde pudieron poner en práctica los avances médicos de su tiempo y, al mismo tiempo, participar en el renacer de la cerámica talaverana.
Los alumnos de Cajal formaban parte de un reducido grupo privilegiado que pudo contemplar por sus propios ojos los descubrimientos de su maestro en los microscopios de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Madrid. Aquellos jóvenes tuvieron además la oportunidad de trasladar al dibujo células y tejidos bajo la supervisión directa de Cajal.
Si hubiera que representar aquella época mediante una obra cerámica talaverana, elegiría la jarra Cajal —tomando el nombre empleado por la doctora Moreno—, una pieza que, pese a conservar la firma de su autor y el año de realización, genera distintas interpretaciones sobre su autoría, cuestión que analizaremos en este artículo.
La importancia de esta cuestión no reside únicamente en determinar quién realizó la pieza, sino también en comprender mejor las relaciones entre medicina, dibujo científico y revival de la cerámica talaverana a comienzos del siglo XX.
Como toda obra cerámica, tiene una historia que contar.
LOS ALUMNOS DE CAJAL EN TALAVERA.
Al menos dos médicos formados junto a Santiago Ramón y Cajal llegaron a Talavera de la Reina durante el primer tercio del siglo XX.
El primero fue Francisco Andrés Henche (1885-1951). Se licenció en 1907 y quedó vinculado muy pronto al área talaverana y, desde 1915, residió en Talavera de la Reina, con domicilio en la calle del Sol, 14.
El Castellano, 6 de noviembre de 1909.
Poco después llegaría Fermín Muñoz Urra (1892-1923), licenciado en 1914 y doctorado un año más tarde. Ejerció directamente en Talavera, residiendo en la calle San Bartolomé, 1.
Ambos destacaron por incorporar técnicas y conocimientos poco habituales en la medicina rural de la época. Utilizaban microscopios, conocían el empleo de los rayos X y trabajaban con instrumental basado en ondas eléctricas. Su formación y experiencia diferían notablemente de la práctica médica tradicional, motivo por el que estos alumnos de Cajal fueron muy bien recibidos y sus servicios ampliamente demandados en el área talaverana.
EL DOCTOR MUÑOZ URRA EN LA PRENSA.
Desde su época de estudiante en el instituto de Toledo, Fermín Muñoz aparece en El Heraldo Toledano en el año 1907 entre los alumnos que lograron matrícula de honor en alguna asignatura.
En 1910 vio la luz un libro sobre las explicaciones dadas en cátedra por el doctor Cajal sobre el sistema nervioso. Este libro fue elaborado por los alumnos Barajas, Leal y Muñoz Urra.
La Correspondencia de España, 22 de octubre de 1910.
En 1912 aparece su colaboración en la revista granadina Gaceta Médica del Sur de España con su artículo "Dos casos de edema maligno de los párpados".
El Eco de Orihuela, 22 de marzo de 1912.
El doctor Lafora, compañero del doctor Henche en su época de estudiante de Medicina, presidió la Sociedad Biológica y cita que ya hay doctores que toman como referencia los trabajos de Muñoz Urra.
La Correspondencia de España, 27 de abril de 1913.
En 1913 se dio en el Teatro Español de Madrid el Congreso de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias, donde destacó la conferencia de Cajal. La Sección de Medicina se congregó en el palacio del Hipódromo, donde participó Muñoz Urra entre los conferenciantes.


La Correspondencia de España, 16 de junio de 1913.
En 1914 colabora con la Revista Sanitaria de Toledo, como este artículo donde reproducimos solo el título y el párrafo final, dada su extensión.
Revista Sanitaria de Toledo, 1 de febrero de 1914.
En marzo de 1914 de nuevo la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias vuelve a citar al doctor Muñoz Urra con su trabajo acerca de la Patogenia del colapso, incluida en el tomo de las Memorias y conferencias dadas en la Sección de Medicina del tercer Congreso de la Asociación.
La Correspondencia de España, 15 de marzo de 1914.
En 1916 aparece su trabajo "Un nuevo proceder de coloración para la Bacteriología" en la Gaceta Médica del Sur.
La Región Extremeña, 19 de enero de 1916.
En 1917 la revista Murcia Médica convocó un concurso donde recomendaban su trabajo "Nuestros hallazgos en el estudio del efluvio eléctrico de alta frecuencia y sus nuevas aplicaciones terapéuticas y biológicas encontradas en nuestras investigaciones".
Murcia Médica, enero de 1917.
En 1917 la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias organizó un congreso en Sevilla, donde destacaron las conferencias de la Sección de Medicina con las intervenciones de los doctores Marañón, Tolosa Latour, Lafora, entre otros, donde Muñoz Urra conferenció sobre "Las corrientes de alta frecuencia en las enfermedades de los ojos".
La Correspondencia de España, 26 de abril de 1917.
La colaboración del doctor Muñoz Urra con la revista Murcia Médica se consolidó con la publicación de varios artículos y una fotografía de su retrato.
Murcia Médica, diciembre de 1917.
La revista Murcia Médica continuó publicando sus artículos, como estas "Investigaciones sobre la regeneración de las membranas profundas oculares".
Murcia Médica, febrero de 1918.
Gracias a esta revista médica podemos ver algunos dibujos realizados por Muñoz Urra, como el que se muestra a continuación.
En 1918 también publicó en la revista Polytechnicum "Un nuevo proceder de coloración para la bacteriología".
El Tiempo, 9 de agosto de 1918.
1919, LA JARRA CAJAL.
El año 1919 fue especialmente relevante para la cerámica talaverana por varios motivos. Por un lado, marcó el regreso a Talavera de Emilio Niveiro Romo tras su formación en la Escuela de Cerámica de Madrid, donde tuvo como profesores, entre otros, a Guijo, Zuloaga y Alcántara. Por otro lado, fue el año en que Juan Ruiz de Luna quedó definitivamente como único propietario del alfar de N.S. del Prado.
Pero 1919 también fue el año en que el doctor Fermín Muñoz Urra realizó la jarra dedicada a Santiago Ramón y Cajal, tal y como figura en la propia pieza. Una obra de semejante singularidad invita a pensar que debió de despertar cierta atención en la prensa de la época, al menos en el ámbito local.
Sin embargo, el repaso de la prensa histórica digitalizada ofrece resultados muy escasos. En la prensa nacional de 1919 únicamente aparecen colaboraciones de Muñoz Urra con la revista salmantina Regeneración Médica y con Ideal Médico.
Ideal Médico, 31 de agosto de 1919.
Microfotografía, doctor Muñoz Urra.
En cuanto a la prensa local, el Archivo Municipal de Talavera conserva siete ejemplares de la revista cultural El Bloque correspondientes a ese mismo año. La consulta de estos números resulta especialmente interesante, ya que El Bloque fue una sociedad de instrucción y recreo estrechamente vinculada a la formación artística de quienes trabajaban en el alfar de Nuestra Señora del Prado. En sus páginas aparecen referencias al nombramiento de Muñoz Urra en el Hospital Municipal y también a un galardón recibido por el médico, aunque no se localiza ninguna mención expresa a la jarra. Y también hay un artículo de Muñoz Urra llamado "Para las madres. Visita de médico" donde, a modo de colaborador, da consejos médicos, en este caso, sobre cómo deben actuar las madres con los hijos que no quieren bañarse en la playa.
El Bloque, 20 de enero de 1919.
El Bloque, 22 de mayo de 1919.
Y, sin más noticias, esta es la jarra:
Jarra Cajal.
Foto: Legado Cajal.
En ella puede observarse una reproducción de una conocida fotografía de Cajal ante el microscopio, junto a una representación de la fachada de su casa natal en Petilla de Aragón (Navarra). La decoración se completa con abundantes motivos neuronales y con las inscripciones "SOI DE DON SANTIAGO RAMON Y CAJAL" y "F. MUÑOZ URRA FECIT MCMXIX".
Detalle de la firma del doctor Fermín Muñoz Urra y la fecha de elaboración.
Fotografía cortesía del Museo Nacional de Ciencias Naturales.
Jarra Cajal del doctor Fermín Muñoz Urra.
Fotografías cortesía del doctor Juan Atenza.
Actualmente, la jarra se conserva en una vitrina dedicada a objetos artísticos del Legado Cajal. La descripción ofrecida por la institución señala: "Jarra de cerámica de Talavera decorada con dibujos de Fermín Muñoz Urra, representando tejidos neuronales y un retrato de Santiago Ramón y Cajal frente al microscopio". Aporta un enlace permanente a la ficha de la pieza e indica sus dimensiones: 250x180x190mm.
LA CALLE RAMÓN Y CAJAL EN TALAVERA, 1922.
Antes del homenaje talaverano dedicado a Santiago Ramón y Cajal, un periodista del diario La Libertad visitó Talavera de la Reina en septiembre de 1921 y recorrió algunos de sus principales establecimientos. Tras pasar por los alfares de El Carmen y de Nuestra Señora del Prado, el reportero visitó primero la clínica del doctor Fermín Muñoz Urra y, posteriormente, el consultorio del doctor Henche.
Durante la entrevista, Muñoz Urra destacó diversos méritos y éxitos académicos, mientras que Henche prefirió mostrar uno de sus inventos: la vulcanizadora de neumáticos.
La Libertad, 24 de septiembre de 1921.
En 1922, coincidiendo con la jubilación de Cajal a los setenta años de edad, numerosas localidades españolas comenzaron a dedicar calles al célebre científico como homenaje público. En Talavera de la Reina, la iniciativa para rotular una calle con el nombre de Ramón y Cajal partió de Muñoz Urra, aunque este dato no apareció reflejado en la prensa hasta meses después, con motivo de la noticia del fallecimiento del oftalmólogo.
La Correspondencia de España, 26 de junio de 1922.
La Correspondencia de España, 3 de febrero de 1923.
La prensa toledana ofreció numerosos detalles sobre la placa cerámica realizada para su inauguración. La obra, elaborada por Francisco Arroyo en el alfar de N.S. del Prado, estaba compuesta por seis azulejos y su correspondiente marco, con la imagen de Ramón y Cajal dentro de una orla decorativa.
Toledo Revista de Arte, 1 de octubre de 1922.
Ya a finales de 1922, El Castellano informó de la llegada de tres oculistas de Madrid interesados en presenciar las intervenciones quirúrgicas realizadas por Muñoz Urra. Una vez más, la prensa no dejó constancia de la jarra.
El Castellano, 3 de noviembre de 1922.
EL LEGADO CAJAL.
Tras el fallecimiento de Cajal en octubre de 1934, los albaceas del Premio Nobel trasladaron los objetos conservados en su domicilio particular al Instituto Cajal, cumpliendo así el deseo del científico de crear un Museo Cajal. Desafortunadamente, el Instituto se encontraba en una de las zonas más castigadas por los bombardeos durante la guerra civil, lo que provocó la destrucción de buena parte de sus instalaciones.
El adelantado, 13 de septiembre de 1982.
Unos años después del fin de la guerra, el 19 de diciembre de 1945, el llamado Museo Cajal se expuso en la madrileña calle de Velázquez, 144. La muestra recibió una amplia cobertura en la prensa nacional, que destacó especialmente objetos personales del científico, como su microscopio o sus gafas.
Solo un periódico, no obstante, publicó una fotografía en la que aparece la jarra Cajal del doctor Muñoz Urra, situada en la parte superior derecha de una de las estanterías. En la parte superior central aparece el plato de cerámica Pickman.
La Semana, 25 de diciembre de 1945.
Pese a ello, la primera referencia localizada en prensa sobre la jarra Cajal no apareció hasta 1982, con motivo a las numerosas visitas escolares al Museo Cajal debido al éxito de la serie televisiva donde el actor Adolfo Marsillach interpretaba al científico en "Ramón y Cajal: Historia de una voluntad":
El Adelantado, 13 de septiembre de 1982.
En la actualidad, el Legado Cajal se encuentra en la sede del Instituto Cajal y cuenta además con una exposición semipermanente en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, a la espera de la creación del futuro Museo Cajal en el Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos, en la calle Atocha de Madrid, el mismo lugar donde Cajal impartió clases a sus alumnos.
DIFERENTES OPINIONES SOBRE LA JARRA CAJAL.
La jarra Cajal ha dado lugar a distintas interpretaciones sobre su autoría. Resulta llamativo, ya que no es habitual que una pieza cerámica antigua firmada y fechada genere dudas.
Para muchos investigadores y aficionados —incluida la propia familia del doctor Muñoz Urra— la jarra fue realizada por el oftalmólogo talaverano, aunque no se descarta que pudiera recibir asesoramiento técnico de algún ceramista experimentado. De igual modo, suele asumirse que la pieza fue elaborada en el alfar de Nuestra Señora del Prado, aunque por el momento no se conoce documentación que lo confirme de manera directa.
Otras interpretaciones consideran que la calidad técnica de la decoración apunta necesariamente a la intervención de un pintor especializado. En este sentido, las descripciones ofrecidas por el CSIC utilizan frases como "decorada con dibujos de Fermín Muñoz Urra" o "decorada a partir de los dibujos del Dr. Fermín Muñoz Urra".
El principal estudio publicado hasta la fecha sobre la pieza corresponde a Ana María Moreno Fernández, autora del artículo
La Jarra Cajal. Además de catedrática de Histología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla, la doctora Moreno es hija del ceramista malagueño afincado en Sevilla, Guillermo Moreno, circunstancia que aporta a su análisis una doble sensibilidad científica y artística.
La investigadora pudo contemplar personalmente la jarra durante una exposición celebrada en Zaragoza. Uno de los aspectos que más llamó su atención fue la escasa información proporcionada por el CSIC sobre la pieza.
La doctora recuerda además que Muñoz Urra fue seleccionado por el propio Cajal, junto a otros dos alumnos, para realizar 120 dibujos esquemáticos destinados al Libro de Conferencias sobre el Tejido Nervioso del curso 1908-1909. Al examinar la decoración de la jarra, reconoció inmediatamente los tejidos nerviosos representados y comprendió que aquellos motivos habían sido concebidos por alguien habituado a observar células neuronales al microscopio, pues ciertos detalles difícilmente habrían podido surgir de un conocimiento meramente artístico.
Partiendo de las descripciones del CSIC y tratando de completar la posible autoría de la pieza, la doctora Moreno planteó la hipótesis de que pudiera haber intervenido el doctor Henche. La propuesta resulta razonable: Henche fue alumno de Cajal, elaboró numerosas láminas de los circuitos neuronales en su época de estudiante y fundó en Talavera su propio alfar, la Casa Henche.
Base de la Jarra Cajal del doctor Fermín Muñoz Urra.
Fotografía cortesía del Museo Nacional de Ciencias Naturales.
Con el fin de ampliar el análisis técnico de la pieza, se ha consultado al maestro alfarero Juan Carlos Fernández Carrasco, cuya familia mantiene desde hace generaciones la tradición cerámica de El Puente del Arzobispo.
Tras examinar las fotografías de la jarra, Fernández Carrasco considera que se trata de una pieza de una calidad excepcional, calificándola incluso como una obra maestra. Destaca el excelente estado del esmalte, la calidad de la cocción y el cuidado mantenimiento de la obra. Señala además que no se utilizó rutilo, sino esmalte con plomo, lo que le da ese aspecto antiguo.
Según su valoración, la forma corresponde claramente a una tipología puenteña, concretamente a una jarra de vino del tipo "Hermano Bebe". Sin embargo, la decoración le resulta inequívocamente talaverana, alejada de las series tradicionales y resuelta con motivos tan creativos que le descoloca por un momento.
El ceramista subraya igualmente la calidad del retrato de Cajal, muy bien perfilada, el sombreado del rostro y limpieza de la base. Recuerda que en 1919 las piezas aún se separaban con ceniza, algo que considera visible en la fotografía de la base. También llama la atención sobre el extraordinario acabado de la pieza, carente incluso de las habituales marcas de torneado o "artiles".
A ello añade la finura del bizcocho —o juaguete— preparado expresamente para que el pintor pueda lucirse. Su conclusión es que la decoración debió realizarse mediante la técnica del estarcido y que, probablemente, intervino un artista pintor con una formación muy sólida, capaz de trasladar al soporte cerámico los dibujos concebidos por el doctor Muñoz Urra. Por su oficio, conoce que el arte de pintar cerámica con esa calidad no se aprende más que con muchos años de experiencia.
Estas dos primeras impresiones son relevantes: el artista conocía las células cerebrales y contaba, además, con gran experiencia en la decoración cerámica.
También se ha consultado al familiar de Juan Ruiz de Luna que mantiene el blog del gran ceramista. En la documentación conservada del alfar de Nuestra Señora del Prado no se han localizado referencias directas a la jarra Cajal. No obstante, sí señala que, aunque las obras del alfar presentan las bases esmaltadas y firmadas por Ruiz de Luna, existen también algunas excepciones con la base sin esmaltar. Analizando las fotografías de la jarra, piensa que, en cuanto a la calidad del decorado y de los esmaltes, reconoce colores como los del alfar de Nuestra Señora del Prado y supone que fue el propio Muñoz Urra quien pintó tan noble regalo.
En la consulta realizada al experto en cerámica Fernando de la Península, destaca la importancia de centrarse en la parte técnica de la ejecución de la obra. Considera que, aunque dibujar láminas científicas exige gran precisión, trasladar esos diseños a una superficie curva y trabajar con óxidos metálicos sobre barro cocido requiere mucho conocimiento, mucha práctica y años de oficio, ya que el resultado final depende en gran medida del comportamiento de los materiales durante la cocción en un horno concreto.
Aunque reconoce que la inscripción "FECIT" tiene un peso importante, sugiere que históricamente este término también puede aludir al autor intelectual o responsable de su concepción. Por ello, se inclina por una autoría compartida: Muñoz Urra habría concebido el programa iconográfico y los motivos neuronales, asumiendo la autoría final de la pieza, mientras que la ejecución material habría correspondido a un ceramista con amplia experiencia técnica. Además, considera significativo que no se conozca ninguna otra obra cerámica atribuida a Muñoz Urra, ni anterior ni posterior a la jarra Cajal.
ANALIZANDO TODO LO ANTERIOR.
La primera pregunta que quizá habría que plantearse es por qué se eligió precisamente una jarra. Lo habitual en los homenajes cerámicos de la época habría sido realizar un gran plato decorativo con el retrato del homenajeado.
La elección de una jarra podría encerrar varios significados simbólicos. Por un lado, remitiría al lavado y desinfección de manos propios de la práctica quirúrgica. Por otro, permitiría contemplar las estructuras neuronales en una superficie tridimensional, casi como si el observador sostuviera entre sus manos una representación del cerebro. También podría interpretarse como una metáfora del conocimiento que el maestro transmite a su alumno.
Respecto a la desinfección, las investigaciones de Lister y Pasteur consolidaron, desde la segunda mitad del siglo XIX, el lavado de manos previo a las intervenciones quirúrgicas.
Conviene recordar que la portada de la revista Salux, elaborada por el doctor Henche, incluía en la parte inferior de su orla los nombres de Lister, Cajal y Pasteur. Del mismo modo que Henche tenía presentes estas figuras científicas, parece razonable pensar que Muñoz Urra compartía esa misma admiración intelectual, tan habitual en la formación médica de aquellos años.
Los seguidores de este blog recordarán además cómo los doctores Henche y González Cogolludo solicitaron permiso por carta a Cajal para mostrar su nombre en la portada de la revista Salux, obteniendo respuesta de su maestro.
Portada de la revista Salux, elaborada por el doctor Henche. 1933.
En cuanto a la dimensión tridimensional de la pieza, resulta especialmente sugerente la descripción realizada por la doctora Moreno en su estudio sobre la jarra. La autora analiza cada uno de los motivos neuronales casi como si sostuviera la jarra entre las manos. Probablemente esa misma impresión debió experimentar Cajal al recibir el regalo.
Observando la trayectoria del doctor Henche, considero posible que el doctor Muñoz Urra recurriera a un método de trabajo parecido: un estudio previo muy meditado sobre la técnica, el diseño de una pieza en bruto concebida específicamente para encajar bien las imágenes y, finalmente, la realización pausada de la decoración —pensando en sus cosas o despejando la mente— antes de una nueva cocción.
Como hemos visto, Muñoz Urra destacó tanto por sus capacidades científicas como por su habilidad para el dibujo, cualidades especialmente valiosas en una disciplina médica donde los pequeños detalles resultaban fundamentales.
También existe otro aspecto que invita a la reflexión. El doctor Henche acostumbraba a compartir sus logros e inventos con amigos, familiares y prensa local. De haber participado directamente en una obra tan singular, hubiera quedado algún recuerdo familiar o alguna referencia documental adicional. Además, Henche solía conservar copias de las obras que más apreciaba, algo que hubiera aparecido entre los bienes reclamados tras la guerra civil.
El Legado Cajal fue declarado Bien de Interés Cultural en el BOE del 3 de abril de 2024. En el inventario oficial se describe la pieza como "Una jarra de cerámica de Talavera decorada con dibujos de Fermín Muñoz Urra, representando tejidos neuronales y un retrato de Santiago Ramón y Cajal frente al microscopio".
Respecto al posible lugar de fabricación, resulta interesante la observación realizada por el alfarero Juan Carlos Fernández acerca de una práctica que todavía hoy continúa siendo habitual: la elaboración de bizcochos en alfares de El Puente del Arzobispo destinados posteriormente a su decoración en alfares talaveranos.
A partir de esta idea, he revisado los distintos alfares talaveranos que estaban en funcionamiento en la Talavera de 1919. Además de Nuestra Señora del Prado, donde destacaban Juan Ruiz de Luna y Francisco Arroyo, y del alfar de El Carmen de la familia Niveiro, tenemos a Julián Montemayor con su alfar de San Antonio, operativo desde 1914, y con pintores como Salvador Montero, el alfar del doctor Henche que ya tenía en mente contratar a Fernando Broncano, y el alfar de El Pilar, con Alfonso Santos Martínez y Enrique Orce Mármol. No hay que olvidar la trayectoria de Enrique Ginestal de Tejada y de Francisco de la Cruz Machuca. Por último, hay que tener en cuenta la labor realizada por Enrique Guijo desde la Escuela de Cerámica de Madrid.
La lista no es extensa. Al revisar varios documentos sobre los artistas, no he localizado ninguna pista que pudiera conectar la obra de Muñoz Urra con alguno de estos alfares. Como vimos, la única conexión es la participación del doctor con el periódico El Bloque y, por lo general, todas las colaboraciones con esa sociedad de recreo solían tener como referencia el alfar de Ruiz de Luna.
Por mi parte, el hecho de que Emilio Niveiro Romo regresara a Talavera precisamente en 1919 y a la proximidad generacional entre ambos —Fermín Muñoz tenía entonces 26 años y Emilio Niveiro apenas dos menos—, me lleva a plantear la posibilidad de que la jarra Cajal pudiera haberse elaborado en el alfar de El Carmen. La extraordinaria calidad técnica de la obra quizá fuese el resultado de la colaboración entre dos jóvenes interesados por la innovación artística y científica.
Que el doctor Muñoz Urra fue un excelente dibujante quedó reflejado en 1934 por el doctor Fernán Pérez en la Revista Blanco y Negro.
Blanco y Negro, 14 de enero de 1934.
COMENTARIOS FINALES.
Como hemos visto, en los años veinte la prensa tuvo varias oportunidades de mencionar la elaboración de la jarra Cajal al informar sobre la actividad científica y profesional del doctor Muñoz Urra. Sin embargo, la pieza nunca llegó a citarse de forma expresa.
Probablemente se trató de un regalo personal del discípulo a su maestro, algo íntimo, y no puede descartarse que en el futuro aparezca alguna referencia documental sobre su elaboración o sobre el alfar donde fue cocida.
Se ha consultado al Museo Nacional de Ciencias Naturales, institución donde se encuentra actualmente depositado el Legado Cajal. En su amable respuesta han confirmado que no consta en sus archivos la fecha de entrada de la jarra a la colección.
Según todo lo expuesto, no encuentro argumentos definitivos para posicionarme de manera categórica. Por un lado, los alumnos de Cajal contaban con una extraordinaria capacidad de aprendizaje; desde Gregorio Marañón hasta Rodríguez Lafora, pertenecieron a una generación de médicos capaz de abordar con éxito disciplinas muy diversas. Pero también resulta razonable pensar que, debido a su posición social y profesional, en proyectos de esta complejidad actuaran más como directores o impulsores que como ejecutores de sus fases. Sabemos además que el doctor Henche compraba las piezas en bruto para decorar las piezas contratando a artistas pintores o bien decorando con sus propias manos. Este último aspecto es el que me lleva a inclinarme hacia la posibilidad de que Fermín Muñoz Urra decorara personalmente la jarra.
Se puede conocer la biografía y trayectoria científica del doctor Fermín Muñoz Urra en la biografía elaborada por su nieto y en el artículo elaborado por el doctor Juan Atenza.
Precisamente, el doctor Juan Atenza ha estudiado la obra de Fermín Muñoz Urra en su tesis doctoral. Destaca el papel científico de Muñoz Urra, que trascendió a Talavera, con publicaciones y citas a nivel nacional e internacional.
En 1923 el pueblo talaverano rindió homenaje a su querido oftalmólogo dedicándole su nombre a una de sus calles, a petición del doctor talaverano Pajares y en nombre de sus compañeros de profesión. Al acto acudieron todos los médicos de Talavera y de la comarca, representantes del Colegio de Médicos, así como destacadas figuras de la oftalmología española, como los doctores Márquez —Presidente de la Sociedad Oftalmológica— y Poyales.
El Practicante Toledano, 15 de noviembre de 1923.
El Castellano, 31 de octubre de 1923.
Aquel homenaje resumió la impresión que Muñoz Urra dejó entre quienes le conocieron: la de un médico brillante, un excelente dibujante y un hombre ligado a Santiago Ramón y Cajal.
Agradecimientos:
- Al nieto del doctor Muñoz Urra, por la información facilitada.
- A Juan Atenza, por darme a conocer la jarra Cajal hace ya unos años (bastantes) y las fotografías aportadas.
- A Marta Pereira, Claudette Bach y al autor del blog de Juan Ruiz de Luna, por la colaboración prestada, contrastando opiniones.
- A Juan Carlos Fernández Carrasco y a Fernando de la Península por su generosa opinión particular sobre la jarra Cajal.
- Al Museo Nacional de Ciencias Naturales, por la atención recibida y por las fotografías facilitadas.
Mis fuentes:
- Archivo Diputación de Toledo.
- Archivo Municipal, Talavera de la Reina.
- Ballesteros Gallardo, Ángel. A la sombra del éxito: Henche, Ginestal, Machuca y Broncano, 2005.
- Biblioteca Nacional.
- Freire. Miguel. El Legado Santiago Ramón y Cajal. 2002.
- Instituto Cajal. SIMURG-CSIC.
- Moreno Fernández, Ana María. La Jarra Cajal. 2025.
- Museo Nacional de Ciencias Naturales.
- Página web santiagoramonycajal.org
- Pacheco Jiménez, César. Un ceramista sevillano en Talavera de la Reina en los albores del siglo XX: Enrique Orce Mármol. 1991.
- Prensa histórica.
- Wikipedia, Fermín Muñoz Urra, biografía elaborada por su nieto.
- Yanel, Lidia. La vena artística de los médicos hace cien años: de la cerámica al dibujo. ABC, 17 de junio de 2018.
© Septimio Andrés Domínguez.
27 de mayo de 2026.
Listado de artículos publicados en este blog:
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